¿Qué son las aguas termales?

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Artículo actualizado el 10/11/2022
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Tipos de aguas

Las aguas termales, también llamadas aguas medicinales o aguas minero-medicinales, pueden ser de diferentes tipos. Y aunque todas o casi todas tienen efectos relajantes sobre el organismo, conviene saber cuál es su temperatura y composición química. ¿Por qué? Porque en función del objetivo que tengamos (sanar una dolencia, aliviar ciertos síntomas, etc.), nos pueden beneficiar unas aguas más que otras. Por eso, a la hora de seleccionar balneario o spa, es importante saber el tipo de agua en la que vamos a bañarnos.

 

¿Qué son aguas termales y cuáles son sus características?

Lo primero que hay que tener claro es que, como su nombre indica, las aguas termales brotan por lo menos 5ºC más calientes que las aguas potables que brotan en el mismo suelo.

Proceden de las capas subterráneas que se encuentran a más temperatura. En el proceso de evaporación y al pasar por diferentes capas, adquieren minerales que les aportan importantes cualidades terapéuticas.

Dependiendo de los minerales que entran a formar parte de su composición, reciben un nombre y una clasificación concretos y, por supuesto, pasan a ser indicadas para determinados tratamientos, ya que, al adquirir minerales, adquieren con ello diferentes propiedades médicas.

 

¿Por qué hay aguas termales y por qué tienen altas temperaturas?

Es a través de las líneas de las fallas terrestres por donde se introducen las aguas, procedentes en su mayor parte del agua de lluvia o nieve.

Al llegar a cierta profundidad (y no poder seguir filtrándose al encontrarse con niveles impermeables) se calientan por las altas temperaturas y regresan a la superficie en forma de vapor o de agua caliente. Dependiendo de las diferentes profundidades a las que las aguas lleguen antes de resurgir a la superficie, también la temperatura a la que lleguen será diferente.

Así, las aguas termales, como veremos a continuación, se clasifican según sus temperaturas en frías (menos de 20ºC), hipotermales (20-35ºC), mesotermales (35-40ºC), hipertermales (45-100ºC) y supertermales (100-150ºC).

Si nos fijamos en su origen geológico existen dos grandes tipos de aguas termales. En primer lugar, encontramos las magmáticas, que nacen de filones metálicos o eruptivos y cuentan con temperaturas de hasta 50ºC. El otro gran tipo es el de las aguas telúricas, que son más filtradas y pueden aparecer en cualquier lugar.

 

Tipos de agua termal según su temperatura

Si clasificamos las aguas termales en función de su temperatura de emanación, estas pueden ser de 5 tipos: 

  • Aguas frías

Emergen de la tierra a menos de 20º C.

  • Aguas hipotermales 

Emergen de la tierra a entre 20 y 35º C.

  • Aguas mesotermales 

Emergen de la tierra a entre 35 y 45º C.

  • Aguas hipertermales 

Emergen de la tierra a entre 45 y 100º C.

  • Aguas supertermales 

Emergen de la tierra a entre 100 y 150º C.

 

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Tipos de agua termal según su composición química

Si clasificamos las aguas termales en función de qué minerales contienen y estas pueden ser de 8 tipos según la Sociedad Española de Hidrología Médica (SEHM)

  • Aguas sulfurosas (con sulfuro)
  • Aguas bicarbonatadas (con bicarbonato)
  • Aguas carbogaseosas (con carbónico libre)
  • Aguas cloruradas (con cloruro y sodio, calcio y/o magnesio)
  • Aguas ferruginosas (con  hierro)
  • Aguas oligométricas aguas de débil mineralización (con entre 50 y 500 miligramos por litro)
  • Aguas radiactivas (con radón)
  • Aguas sulfatadas (con sulfato, las sales del ácido sulfúrico)
  • Aguas sulfuradas (con azufre)

¿Qué beneficios tienen cada una de las aguas termales que acabamos de nombrar? Lo explicamos a continuación para que puedas elegir cuál te apetece probar o te conviene más. Y recuerda que, ante la duda, lo mejor es consultar con tu médica o el médico del balneario.

 

Aguas sulfurosas

Estas aguas están indicadas en dolencias reumáticas, dermatológicas, ORL, y procesos respiratorios crónicos. Posee un alto porcentaje de sulfuro de Hidrógeno (H2S) y suele proceder de suelos fangosos (con calcio a nivel superficial y sodio en las profundidades).

 

Aguas bicarbonatadas 

Las aguas termales biocarbonatadas son aquellas ricas en bicarbonato o, lo que es lo mismo, en sales ácidas del ácido carbónico (H2CO3) en las que predomina el anión bicarbonato (HCO3-). Estas aguas suelen ser aguas frías de baja mineralización. Bebidas "estimulan la secreción enzimática pancreática, aumentan el poder saponificante de la bilis, alcalinizan la orina y el PH de la piel" explica la SEHM.  

 

Aguas carbogaseosas

Como indica la SEHM, las aguas termales carbogaseosas son aquellas con una concentración de carbónico libre por encima de los 250 miligramos por litro de agua. Según esta sociedad, si se beben las aguas carbogaseosas "son estimulantes de la secreción gástrica y del peristaltismo intestinal". 

Si se utilizan en hidroterapia "producen una vasodilatación arteriolar y de los plexos venosos cutáneos" razón por la que son recomendadas para personas que sufran de arteriopatías obliterantes o enfermedad arterial periférica que, muchas veces, provocan dolor intenso en los músculos de la pantorrilla tras una caminata. 

 

Aguas cloruradas (con sodio, calcio y/o magnesio)

Las aguas termales cloruradas son ricas en cloruro (Cl-) y su mineralización debe superar el gramo por litro. Además de ricas en cloruro, las aguas termales cloruradas pueden ser ricas en sodio, calcio y/o magnesio que pueden aportan un efecto extra sobre el cuerpo humano. 

En general, la SEHM recomienda estas aguas en tratamientos de reumatologíadermatologíaORL otorrinolaringología cirugía de cabeza y cuelloafecciones respiratorias crónicas y en estados de agotamiento psicofísicos. El portal Balnearios de España también las recomienda en enfermos con afecciones quirúrgicas traumáticas, ginecológica neuralgias por su "accesión antiséptica, antiflogística y estimulante de la cicatrización" externa. 

Aguas ferruginosas

Llamamos aguas termales ferruginosas a aquellas aguas mineromedicinales con un contenido en hierro bivalente de más de un miligramo por litro. Esta concentración tan importante de hierro en el agua suele tener que ver con la existencia de otros oligoelementos en ella y bebida aporta hierro al cuerpo humano, como recuerda la SEHM. 

El agua ferruginosa es una buena aliada para combatir la anemia, tanto en hombres como mujeres, y todos sus síntomas (dolores de cabezacansanciosomnolencia,falta de concentraciónfalta de energíacalambreshipotensión, etc.). Elegir un balneario con agua termal ferruginosa es una fórmula ideal para relajarse, dormir mejor y subir las reservas de hierro. 

 

Aguas oligométricas o de débil mineralización 

Llamamos aguas termales oligométricas o de débil mineralización a aquellas aguas cuya mineralización se encuentra entre los 50 y los 500 miligramos por litro. Este tipo de aguas mineromedicinales se caracterízan por ser muy diuréticas y bebidas pueden provocar una variación en el PH de la orina, según explica la SEHM que las recomienda para tratar litiasis renales úricas, oxálicas y cistínicas. De ahí que las aguas oligométricas puedan aliviar a aquellos pacientes que sufran de cálculos renales piedras en la vesícula, cólicos nefríticos, cistitis hematuria

 

Aguas radiactivas 

Que no cunda el pánico, las aguas radiactivas no tienen nada que ver con el uso de la energía nuclear o las centrales nucleares. Llamamos aguas termales radiactivas aquellas que tienen más de 67.3 becquerels o becquerelios por litro de radón (Rn), un elemento químico totalmente natural que se enmarca en el grupo de los gases nobles. En forma de gas, resulta incoloro, inodoro e insípido, y en pequeña cantidades no comporta ningún riesgo para la salud. Al contrario. 

Así lo indica la SEHM: "Las dosis de radiactividad aplicadas en las curas termales" con aguas radiactivas  "nunca suponen un riesgo y han demostrado beneficios sobre el sistema neurovegetativo, el endocrinoy el inmune". Por eso "este tipo de aguas se utilizan en reumatologíaafecciones respiratorias crónicas y ciertos trastornos psiquiátricos como la ansiedad, del estado de ánimo y del sueño". ¿Quieres dormir mejor? Quizá el agua radiactiva sea tu solución. 

 

Aguas sulfatadas

Llamamos aguas termales sulfatadas a aquellas aguas mineromedicinales que contienen sulfato, esto es, sales de ácido sulfúrico (H2SO4) a razón de al menos un gramo por litro. La SEHM reconoce su utilidad tanto bebida como en balneoterapia, y afirma que resultan especialmente útiles para expulsar bilis estancada en la vesícula biliar, para proteger el hígado (como hematoprotector) y para aliviar problemas de estreñimiento (como laxante), en dispepsias digestivas y discinesias biliares. 

A parte de sulfato, las aguas sulfatadas pueden contener otros elementos químicos en una cantidad significativa. De ahí que muchas veces encuentres en balnearios aguas sulfatadas cloruradas (ricas en cloruros), aguas sulfatadas cálcicas (ricas en calcio), aguas sulfatadas magnésicas (ricas en magnesio), aguas sulfatadas mixtas (ricas en bicarbonato, cloruros o ambos elementos) y aguas sulfatadas sódicas (ricas en sodio). Suelen caracterizarse por su sabor amargo y añaden efectos extra a la acción del agua sencillamente sulfurada, ayudando a mejorar de afecciones cutáneas o digestivas, entre otras. 

 

Aguas sulfuradas 

Llamamos aguas termales sulfuradas a aquellas aguas que contienen más de un miligramo por litro de azufre bivalente, un no metal natural que forma parte de la tabla periódica y posee un peculiar color amarillo. Como bien explica la SEHM, las aguas sulfuradas pueden tener materia orgánica en forma de algas (baregina) y/o bacterias (sulfobacteriassulfuraria) y pueden oler a podrido (o si no a podrido, si un poco regulero). 

Pese a su peste (relativa), las aguas termales sulfuradas "tienen una capacidad óxidorreductora sistemática" muy pontente y pueden resultar muy interesantes para tratar dolores reumáticosdermatológicosORL respiratirios crónicos

 

Regresando a la clasificación de aguas termales en los tipos magmáticas y telúricas, podemos hablar de los minerales que más habitualmente están presentes.

En el caso de las magmáticas, los minerales más habituales son arsénico, boro, bromo, cobre, fósforo y nitrógeno. En el caso de las telúricas, están más presentes bicarbonatos, cloruros o sales de cal entre otras.

Además de los minerales, en el proceso de filtración de las aguas termales éstas adquieren iones negativos beneficiosos para el cuerpo, especialmente por sus propiedades relajantes. Aunque parezca contradictorio, de los dos tipos de iones que existen –negativos y positivos- son los negativos los beneficiosos para el ser humano, mientras que los positivos son irritantes.

 

Además de lo explicado, es importante tener en cuenta que, para clasificar un agua en una u otra categoría, este agua tiene que tener un anión o catión determinado que represente mas del 20% de la mineralización global de dicha agua. Esto es, un agua para ser ferruguinosa tiene que tener más de un 20% de hierro bivalente (no valdría con un 5%). Así mismo, un agua termal puede pertenecer a varios grupos a la vez en función de su composición química, así como contar con "oligoelementos responsables de otras acciones". Por eso muchas veces podemos encontrar aguas bicarbonatadas, carbogaseosas y cloruradas, por ejemplo.

Nótese que las aguas termales pueden clasificarse a la vez por temperatura de emanación y por composición química. De ahí que no deba extrañarte si un centro termal dice que sus aguas son mesotermales y sulfuradas, por ejemplo. Es algo perfectamente normal.  

 

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El origen de las termas y el estudio científico de las aguas termales

Ya en las antiguas civilizaciones eran utilizadas las aguas termales como elementos terapéuticos. De hecho, hay hallazgos sobre este asunto que se remontan hasta 2.000 años antes de Cristo y todos conocemos la afición de los romanos por las termas.

Si nos acercamos más al presente, hay un momento clave para el estudio de los beneficios de las aguas termales. Sería a finales de la década de 1980 cuando las aguas termales se declarasen como herramienta para propiciar una buena salud física mental. Es entonces cuando surge la hidrología médica, aceptada como medicina complementaria por la Organización Mundial de la Salud y que continúa desarrollando importantes estudios relacionados con las aguas termales.

Podemos hablar de tres niveles en que las aguas termales y minero-medicinales son beneficiosas para el ser humano: biológico, físico y químico. En la mayoría de los casos, la actuación de las aguas termales se da en los tres niveles citados al mismo tiempo.

Por ejemplo, entre otros muchos aspectos, está el hecho de que la temperatura de las aguas termales hace aumentar la temperatura del cuerpo. Así se destruyen ciertos gérmenes y toxinas, a la vez que se propicia un aumento de la circulación sanguínea y de la oxigenación.

Cuando crece la oxigenación, se estimula el metabolismo, concretamente las secreciones del tracto digestivo y del hígado, colaborando en una mejora de los procesos digestivos.

Además, en el proceso, los minerales presentes en el agua pueden ser absorbidos por la piel.

 

 

Contraindicaciones de los tratamientos termales

Los tratamientos termales son buenos para cualquier persona, pero en casos particulares se puede no recomendar. Los tratamientos termales "están contraindicados para personas que sufren alguna enfermedad contagiosa o infecciosa, procesos tumorales malignos, tuberculosis pulmonar, insuficiencias cardio-vasculares, hepáticas o renales, hipertensión arterial grave, desequilibrios metabólicos graves o importantes y las que pasen por la fase aguda de cualquier enfermedad suponga una alteración del estado general", según la Asociación Nacional de Balnearios de España (ANBAL)

En general, se desaconseja el uso de aguas de temperatura elevada en personas con insuficiencias venosas de moderadas a severas (incluyendo el síndrome hemorroidal) y no sólo las insuficiencias de retorno de miembros inferiores; a determinados cuadros sintomáticos de enfermedades neurológicas, como la esclerosis múltiple o la enfermedad de Parkinson, no tanto por el efecto negativo que la cura termal pueda tener en la evolución del proceso, como por la posibilidad de que empeore el complejo sintomático (por ejemplo, el temblor o la dificultad para la marcha), señala en aspectos negativos de la cura termal el investigador Martín Megías, miembro del departamento de Medicina Física y Rehabilitación e Hidrología Médica de la Universidad Complutense de Madrid y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.  

El experto desaconseja los baños en aguas mineromedicinales ricas en sodio a pacientes hipertensos y con complicaciones cardiovasculares y renales; ricas en hierro a personas con enfermedades de depósito por hierro (como hemosiderosis o hemocromatosis); y ricas en calcio a quienes tengan tendencias litiásicas (cálculos de pirofosfato cálcico). Y, por supuesto, a cualquiera que sea alérgico a alguno de los componentes o solutos contenidos en un agua termal determinada. 

Pero que no cunda el pánico. Los tratamientos termales son buenos (salud, relax, belleza, ¡los amamos!), solo en condiciones particulares puede que no se recomienden. Ante la duda, consulta siempre con tu médica o la del balneario en cuestión. 

 

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