¿Qué es un hammam?

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Autora: Naza Megías
Ficha actualizada el 28/06/2022

Quizá en alguna ocasión has decidido disfrutar de un maravilloso baño árabe, pero no tenías muy claro qué es un hammam y si hay alguna diferencia entre estos y los baños turcos.

Casi todas las culturas han hecho (y hacen) uso del agua no solo con fines higiénicos o para nutrirse, sino también con fines sociales, religiosos y para alcanzar el bienestar. Y la cultura musulmana es una de las que mejor ha sabido aprovechar el agua a su alrededor.

Desde el uso de las fuentes para crear efectos visuales y sonoros que inducen a la relajación y al deleite, como en la arquitectura andalusí, hasta el uso del agua como purificadora del cuerpo y el espíritu.

En consecuencia, tomaron la idea de las termas romanas y la adaptaron, de forma magistral, a sus costumbres y necesidades, creando así los hammam.

En este artículo te contamos qué es un hammam y si hay alguna diferencia entre estos establecimientos, los baños árabes y los baños turcos.

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Qué es un hammam

Qué es un hammam

El hammam es un baño público que, en la cultura musulmana, cumple la función tanto de higiene, descanso y relajación, como de convertirse en lugar de reunión social y, en cierta forma, “foro político”. Incluso para resolver problemas y cerrar negocios.

Además, el hammam tiene una importantísima dimensión religiosa para los musulmanes, ya que es el lugar en el que practicar las abluciones rituales. Se trata de un espacio de purificación del cuerpo para entregarse a la consiguiente purificación del alma.

Aunque proviene de las termas romanas, el hammam tiene algunas particularidades que lo hacen muy diferente a estas, además de que la experiencia de baño es completamente diferente.

Lo más llamativo de este tipo de baños es que, mientras el concepto de las termas romanas se concebía como grandes establecimientos que daban cabida a un gran número de personas, en el caso de los hammam nos encontramos con una gran cantidad de baños más pequeños, diseminados por la ciudad y casi siempre próximos a una mezquita, para que puedan cumplir su función purificadora.

Se trata de establecimientos que, en principio, estaban reservados solo a los hombres, aunque poco a poco se fue permitiendo la entrada de mujeres, al principio las que estaban enfermas o acababan de dar a luz, para que pudieran purificarse y, poco a poco, se fue normalizando su uso, bien en instalaciones separadas o, si esto no es posible debido al tamaño del hammam, a través de diferentes horarios para hombres y mujeres.

Es importante que tengas esto en cuenta si te decides a visitar un hammam, ya que aunque muchos establecimientos occidentales son mixtos, no ocurre lo mismo en el caso de los hammam tradicionales.

En el hammam tradicional los baños de inmersión no son tan importantes como en las termas romanas o en los spas actuales. 

Por el contrario, lo más común es que el agua, que se calienta a través de fornaces (hornos de leña), se vaya esparciendo sobre el cuerpo.

Mientras, las salas se caldean mediante un sistema de conductos que, a través de las paredes y techos del establecimiento, expulsa aire caliente que regula la temperatura de la sala.

La estructura de las salas también es ligeramente diferente: al llegar a un hammam tradicional encontrarás una sala, similar a un vestíbulo, con apartados para guardar la ropa, donde los clientes se desnudan, se preparan para el baño, descansan y esperan.

Después encontramos una sala fría, la más pequeña, pensada para que los clientes se aclimaten al ambiente y la temperatura.

A continuación, una sala templada, donde se permanece durante más tiempo y donde, mientras se espera para pasar a la sala caliente, se lleva a cabo buena parte de la interacción social y de negocios.

Y, por último, una sala caliente, con piletas de agua fría que sirven para alternar con los baños de vapor y refrescarse.

Qué es un hammam

Cuál es la diferencia entre hammam, baño árabe y turco

Aunque estos tres términos se usan como sinónimos, en realidad hay una ligera diferencia entre ellos, sobre todo con el baño turco.

Hammam es una palabra que actualmente da nombre a los baños árabes, pero su etimología viene del árabe “que expulsa calor”, así que podríamos llegar a considerar hammam como sinónimo de baño árabe.

Por su parte, el baño turco hace referencia más al tratamiento: un baño variante de la sauna, aunque más húmedo.

 

Cómo es el proceso de baño dentro de un hammam

En un hammam, como ya has visto, vas a encontrar tres salas interconectadas: un atrio, que funciona como un vestuario cálido, en el que desnudarte y ponerte el pestemal o futa, un paño delgado que sirve para cubrir el cuerpo, así como nalin, un par de zapatillas de madera para moverte por el establecimiento. 

De ahí se pasa a la sala caliente, en la que se encuentra “la piedra del vientre”, o lo que es lo mismo: una plataforma de mármol elevada en la que te tumbarás para sudar, abrir los poros y prepararte para el ritual de limpieza. 

Pasados unos minutos, te lavarán y frotarán vigorosamente con un jabón natural hecho con pasta de aceitunas y eucalipto y un guante de gran aspereza, con el fin de conseguir una exfoliación profunda.

Y, por último, se termina el tratamiento en la sala fría, donde puedes recostarte, relajarte y beber algo para hidratarte.

Qué es un hammmam

Cuál es el origen del hammam

El hammam surge en la región de Siria, tomando como base la idea de las termas romanas, y, a partir de ahí se extiende durante la época de expansión del Islam, hasta tal punto que en la Córdoba califal llegó a haber más de 600 baños públicos.

No obstante, los baños árabes de Al Andalus que han llegado a nuestros días en mejor estado de conservación son los Baños del Almirante, construidos en 1313 en Valencia, los baños de El Bañuelo, en Granada, que datan del siglo XI y los Baños Árabes de Jaén, también del siglo XI, que se encuentran en los sótanos del palacio de Villardompardo, en la capital jiennense.

 

El hammam hoy en España

Aunque la experiencia no es igual que la que puedes vivir en un hammam tradicional en los barrios de Marruecos o en Estambul, en España también tenemos algunos hammam que merece la pena conocer.

Se trata de establecimientos que revisan el concepto y aproximan la experiencia, adaptándola a nuestras costumbres y gustos.

En cualquier caso, no puedes perderte un buen baño en un hammam si eres fan de los tratamientos spa.

En nuestro buscador podrás encontrar algunos con los que poder “teletransportarte” al Al Andalus del siglo XI y volver sintiéndote en la misma gloria.

Y si, además, te animas a viajar y conocer algún hammam tradicional, estaremos encantados de que nos cuentes tu experiencia.

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